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Microhidráulica Industrial

Acerca del Fundador


Leighton Lee II
(1916-2002)

Leighton Lee II influyó en la vida de muchas personas, de muchas maneras diferentes - como esposo y padre, como ingeniero y hombre de negocios, como marinero, y como alguien que quiere retribuir a la comunidad los beneficios de su éxito.

Hoy en día, en las áreas boscosas de Westbrook y Essex, destaca la compañía que Leighton fundó. Lee Company es hoy una compañía líder en el campo de la microhidráulica. Pero todo comenzó simplemente a partir de una única persona.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Leighton trabajó para la compañía Chandler-Evans en Hartford, en el desarrollo de controles de combustible para motores a reacción. Fue aquí donde conoció y se casó con su esposa, y fue durante ese periodo cuando se dio cuenta de que el motor a reacción era el futuro. Y de esta manera, cuando la guerra terminó, emprendio un negocio por su cuenta. Su oficina estaba en la mesa del comedor, con sus tres hijos pequeños bajo sus pies. La empresa creció y, finalmente, se trasladó a la costa de Connecticut.
 

Para Leighton y los que trabajaron junto a él, fué un momento emocionante. Los aviones eran cada vez más rápidos y ligeros, y la carrera espacial estaba en marcha. Lee Company se hizo conocida por la innovación en miniatura, fabricando piezas para adaptarse a dichas industrias. Las piezas de Lee llegaron a la Luna y su calidad y precisión se hicieron famosas en el sector. Eran buenos tiempos también, bromas, carreras de motos en los pasillos, y almuerzos en el "Jetty", donde se debatía animadamente sobre ingeniería.

Leighton tenía un estilo de dirección único. Su puerta siempre estaba abierta y la gente entraba y salía de su oficina constantemente - para hablar de ventas, finanzas, asuntos técnicos y marketing. Podía moverse entre las diferentes disciplinas con facilidad, pero el diseño de soluciones técnicas era su verdadero talento. Sus siempre presentes cuadernos llenos de ecuaciones y bocetos dieron a luz las “Leyes de Lohm” y consiguieron estampar su nombre en veintinueve patentes.

    Su pasión por las soluciones innovadoras llegó también a su casa. De estilo moderno y situada en el puerto de Sachem, donde vivía con sus seis hijos, la casa Lee no se parecía a ninguna de los alrededores. Leighton utilizó vías de ferrocarril para desarrollar un riel con el que botar su velero; también diseñó un puente alto con contrapesos para hacer un recorrido hasta el borde del agua; que desarrolló utilizando máquinas de fabricación comercial. La lavadora de Etta duró dos décadas gracias a sus reparaciones, y durante la crisis del petróleo el coche de la familia tenía indicadores de vacío para controlar el consumo de gasolina. Experimentó, una vez, con la fabricación de casas para pájaros de material plástico en el horno de la cocina, con resultados no muy positivos. Construyó muros de piedra con grandes rocas que puso en su lugar con métodos, que sus hijos recuerdan como más arcaicos aún que las tecnologías que usaron los faraones en la construcción de las pirámides. En casa, casi siempre estaba ocupado con un nuevo proyecto.

      Excepto los sábados en verano.
      En esos días, competía en regatas con su barco de vela de 22 pies "Ensign". Creció navegando, pasando los veranos en Maine, y traspasó su amor por los deportes náuticos a sus hijos. Cada regata era un nuevo experimento: apostar por el lado izquierdo del canal de regatas, hacer frente a la corriente más fuerte, o tomar un rumbo solitario de la costa con la esperanza de encontrar una racha de viento. Llegó a ganar regatas locales incluso a sus setenta años.

      Leighton y su esposa vivieron modestamente, trabajaron duro, y generosamente compartieron la recompensa de todos aquellos años con la comunidad. A principios de 1990, donaron 48 acres de tierra a la Fundación Shoreline. Los ingresos de la venta de esa propiedad ayudaron a hacer posible el “Aquadome” de la Fundación Shoreline, en Madison. También fueron los promotores del programa de recaudación de fondos Iniciativa 2000 del “Valley Shore YMCA”, que culminó con la apertura de la “Lee Family Pool”.

      En 1999, se estableció el Fondo de Becas Lee. El Fondo ya ha proporcionado más de 100 becas de estudio a familiares de los empleados de Lee Company.

      Al igual que el velero que amaba, Leighton dejó una gran estela mientras vivió. Pero a diferencia de muchos, no perdía su tiempo saboreando sus logros a lo largo del camino. Tenía una extraña habilidad para mirar hacia adelante y planear el futuro.

      A principios de la década de los 80, mucho antes de su jubilación, le cedió el timón de la empresa a Leighton Lee III, su hijo mayor. Cuatro de sus hijos, y muchos otros que le ayudaron a hacer The Lee Company lo que es hoy, llevarán su legado.

      Se le echará mucho de menos, por su amada esposa, hijos, nietos y bisnietos; y los muchos otros cuyas vidas influyó, de la forma que solo él era capaz.